miércoles, 25 de febrero de 2015


 

“Valor Añadido: La base de toda mejora”

Una de las características fundamentales de cualquier metodología de mejora de procesos es la de aportar valor añadido (VA), eliminar aquello que no aporta valor (NVA) y de esta manera ser más eficiente y más rápido en nuestra operativa.  Con IMPULSA obviamente seguimos esta línea… especialmente en la parte Lean, donde nuestro enfoque será identificar y potenciar ese VALOR AÑADIDO… principalmente porque la CALIDAD de nuestros productos o servicios será función del VALOR que podemos aportar a nuestros Clientes…

¿Cómo definimos entonces Valor Añadido?… con un enfoque en procesos podemos decir que  añadimos valor siempre y cuando utilizamos recursos de la compañía para cumplir con los requisitos de nuestros clientes.

Bien, pero ¿Cómo identifico si un producto o una etapa de un proceso añade valor?... Siendo prácticos podremos decir que un recurso, actividad o proceso tiene valor añadido si cumple 3 requisitos al mismo tiempo. Lo que llamamos las 3 Cs:


·         La primera C es que el Cliente lo solicita, es uno de sus requisitos, es decir paga por ello.

·         La segunda C es que con esa actividad o etapa Cambiamos el producto o el proceso.

·         Y la tercera C es que debemos hacerlo Correcto a la primera, puesto que es un requisito del Cliente no podemos fallar.

Por tanto, para considerar un proceso como Valor Añadido deben cumplirse las tres Cs, ojo!!! las tres a la vez, y en ese caso debemos optimizar y potenciar dicho proceso ya que impacta directamente en el Cliente… y en la calidad que ofrecemos.

Os pongo un par de ejemplos muy sencillos.

Yo, Cliente, quiero comprar un coche rojo. Si analizo la etapa de PINTADO del coche observaré que el Cliente ha pedido que el coche este pintado (1º C cumplida), el producto pasa de estar sin pintar a estar pintado, es decir cambia el producto (2ª C cumplida) y además debe ser realizado bien a la primera (3ª C) porque si me pintan el coche pero no de rojo sino de azul, yo como Cliente no estaré satisfecho… si todo se cumple puedo concluir que la etapa de PINTADO aporta Valor al producto…

Pongamos ahora el caso de las Aprobaciones o Validaciones de cualquier proceso… de esas que incrementan la burocracia interna y tanto nos fastidian… por seguir el ejemplo anterior imaginad que después de pintar el coche, este proceso debe ser validado por un inspector para poder continuar con el siguiente paso (Ponerle 4 ruedas… por ejemplo)… El Cliente no tiene entre sus requisitos que el coche este aprobado ni validado por nadie (1ª C incumplida), este aprobado o no el producto no cambia (2ª C incumplida) y que lo aprueben o no a la primera no me afecta (3ª C)… puedo afirmar que la fase de aprobación, por definición, no aportaría valor…

Quiero insistir que para que considere una actividad o producto como de VA se deben cumplir las 3C’s simultáneamente. Si alguna de las tres condiciones no se cumpliera, con una sola que no se cumpliera, estaríamos hablando de actividad o proceso de NO VALOR AÑADIDO. En ese caso tendremos dos alternativas. Si analizamos la actividad y comprobamos que realmente no aporta valor ni es realmente necesaria entonces hemos de eliminar la actividad. En el caso de que se incumpla alguna condición pero la actividad sea un requisito legal o la Compañía quiera realizarla por diversas razones, en tal caso nuestra acción al respecto será la de minimizar el impacto de dicha actividad o proceso.

De modo que ya sabéis, dedicadle unos minutos a comprobar si los procesos o actividades que realizamos día a día aportan VALOR AÑADIDO o no, seguramente os sorprenderéis…

Recordad, IMPULSA… y al turrón!!!

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