"Paradoja de los monos y los plátanos"
Hoy me ha llegado
de nuevo una vieja historia que ya había visto hace tiempo, pero que no deja de
ser bastante curiosa y la quiero compartir con vosotros…
Se trata de la “paradoja de los monos y los plátanos”…
y dice así:
En un experimento se metieron cinco monos en una habitación.
En el centro de la misma ubicaron una escalera, y en lo alto, unos plátanos.
Cuando uno de los monos ascendía por la escalera para acceder a los plátanos,
los experimentadores rociaban al resto de monos con un chorro de agua fría. Al
cabo de un tiempo, los monos asimilaron la conexión entre el uso de la escalera
y el chorro de agua fría, de modo que cuando uno de ellos se aventuraba a
ascender un busca de un plátano, el resto de monos se lo impedían con
violencia. Al final, e incluso ante la tentación del alimento, ningún mono se
atrevía a subir por la escalera.
En ese momento, los experimentadores extrajeron uno de los cinco monos iniciales e introdujeron uno nuevo en la habitación.
El mono nuevo, naturalmente, trepó por la escalera en busca de los plátanos. En cuanto los demás observaron sus intenciones, se abalanzaron sobre él y lo bajaron a golpes antes de que el chorro de agua fría hiciera su aparición. Después de repetirse la experiencia varias veces, al final el nuevo mono comprendió que era mejor para su integridad renunciar a ascender por la escalera.
Los experimentadores sustituyeron otra vez a uno de los monos del grupo inicial. El primer mono sustituido participó con especial interés en las palizas al nuevo mono trepador.
Posteriormente se repitió el proceso con el tercer, cuarto y quinto mono, hasta que llegó un momento en que todos los monos del experimento inicial habían sido sustituidos.
En ese momento, los experimentadores se encontraron con algo sorprendente. Ninguno de los monos que había en la habitación había recibido nunca el chorro de agua fría. Sin embargo, ninguno se atrevía a trepar para hacerse con los plátanos. Si hubieran podido preguntar a los primates por qué no subían para alcanzar el alimento, probablemente la respuesta hubiera sido esta “No lo sé. Esto siempre ha sido así”.
¿Os suena la respuesta final? Al leer esta historia me viene
a la cabeza la analogía con lo que ocurre en las empresas… todas las empresas
tienen su cultura, su forma de ver los negocios y de actuar. La cultura de una
empresa viene dada por las personas que la forman o que la han formado, por las
experiencias vividas, sus valores, sus creencias, etc… Es cierto que cuando
entramos en una nueva compañía por primera vez, desconocemos dicha herencia
cultural, de forma que actuamos de forma fresca, nueva, cuestionando
situaciones que para el resto son totalmente normales y que no se han planteado
en ningún momento, tratando de cambiar cosas… este aire fresco es fantástico para
las compañías si permiten que haga evolucionar la cultura actual… si nos hacen
mejorar…
Pero para ello, hay que tener una mente abierta, libre de contaminaciones
y deseosa de aprender algo nuevo que nos lleve mas allá… esto es lo realmente difícil…
compañías que estén abiertas a cuestionarse los conceptos básicos… no para
cambiarlos por cambiar… sino para ser mejores, mas eficientes, mas rentables…
En definitiva… igual que una cultura empresarial positiva y
abierta puede ser muy rentable para empresa y empleados, una cultura de empresa errónea o rígida puede
llevarnos a perder la ilusión, dejar de ser creativos y de cuestionarnos la
forma de hacer las cosas… y lo que es mas peligroso, puede hacer que bajemos
los brazos y terminemos interiorizando que “Aquí llevamos 30 años haciéndolo así…”
Os animo a seguir luchando, a no perder la chispa y a continuar
aportando valor a nuestra compañía… es la única forma de sentirnos realizados y
ser felices en el trabajo… no os dejéis amedrentar por los monos… los plátanos están
ahí arriba…
IMPULSA… y al turrón!!!
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