“El laberinto que te lleva a Ti mismo…”
A la hora de la siesta, mientras
ellos tenían una reunión yo me quede solo y decidí dar un paseo entre los espectaculares
pinares que hay dentro de las
instalaciones que tiene la Institución Teresiana en Los Negrales.
Caminaba
adormilado cuando, de entre los pinos, surgió un claro y una construcción de
piedras que simulaba un camino… había un cartel en el inicio del camino… “El
laberinto”. Picado por la curiosidad me pare unos segundo a leer el cartel… decía
lo siguiente…
El enfoque religioso no me define en estos momentos de mi
vida… pero pensé que no perdía nada si hacia el camino del laberinto con una visión
mas… IMPULSA… de modo que comencé a andar muy despacio, adentrándome en el
laberinto y dejando que los pensamientos brotarán… a ver que salía…
No tarde mucho en encontrar una analogía entre el camino del
laberinto y la vida misma… es extraño, pero vi muy claro como la vida te lleva
por un camino y cuando estas convencido de que las cosas son “de esta manera”,
te ocurren experiencias que te hacen cambiar de dirección y realizar giros de
180 grados, en algunas ocasiones son muy buenos ...y en otras no tan buenos… cometemos
errores, nos equivocamos… aprendemos… tomamos decisiones… vivimos...
Observe que según caminaba me alejaba más de la meta del laberinto, había estado cerca pero, de repente me había alejado… entonces surgió en mi la idea de que el laberinto, como la vida, me acercaba y me alejaba de la meta final, y entonces lo vi tremendamente claro… el objetivo final del laberinto es encontrarte contigo mismo, con tu verdadero YO… y es cierto que durante tu vida, por distintas circunstancias, tomamos decisiones muy alejadas de las que tomaríamos si realmente fuéramos nosotros mismos… pero también es cierto que llega un momento en ese laberinto en que abres los ojos, miras dentro de ti y cambias tu dirección y tu camino… comienzas a tomar decisiones más eficaces, y que te acercan más a lo que tú eres… y de pronto el camino del laberinto se acelera, se hace más rápido y converge cada vez más hacia el final de tu camino.
Así es como llegue al final del laberinto, en donde me esperaban una roca y un joven olivo que crece mirando al sol… todo encajaba con los pensamientos que habían aflorado durante el camino, la roca representaba lo que soy en realidad, a mí mismo, al verdadero Javier, mi esencia… además el olivo representaba mi aprendizaje, como había llegado allí y lo que me quedaba por aprender, creciendo fuerte sin pausa y con bases muy sólidas… sólidas como la roca…
Me había encontrado a mí mismo… de alguna manera sentía que
las riendas de mi vida las podía y debía llevar yo… y con esa extraña energía emprendí el camino
de vuelta para salir del laberinto… el paso era mucho más firme, enérgico, más
seguro… el camino seguía teniendo giros, cambios de dirección… la vida continuaba
con sus buenos y malos momentos… pero ahora afrontaba esas experiencias o
circunstancias de forma más sensata y coherente, con una fuerza y actitud diferente…
los problemas seguirán apareciendo, pero la roca de Javier estará ahí, y el
olivo seguirá creciendo y aprendiendo de todas estas experiencias…
Finalmente salí del laberinto… extrañado por lo que había sentido…
pero también lleno de energía optimista y de actitud positiva ante la vida… me
gusto la experiencia… me encantó la experiencia…
No hay nada mejor en esta vida que ser TU MISMO… que nadie
te marque tu camino, la elección es tuya!!!
Os avise… hoy me ponía místico… y me gusta…




No hay comentarios:
Publicar un comentario