jueves, 18 de febrero de 2016




“Compromiso e implicación: la fábula del cerdo y la gallina”

 
Hace unos días estuve en una formación de Mentoring-Coaching y salió de nuevo la vieja discusión sobre el compromiso y la implicación… y como no unida a esta cuestión alguien habló de la fábula de la Gallina y el Cerdo…
 
 
Es posible que ya hayáis oído este cuento numerosas veces, pero creo que es una ocasión perfecta para recordarla y dejar claras las diferencias entre COMPROMISO e IMPLICACIÓN…
 
 
Dice así...
 
 
“Había una vez una gallinita emprendedora que quería montar un negocio en la granja.

Como había cada vez más animales en la granja tuvo la gran idea de montar un restaurante. Para llevar a cabo su idea necesitaba un socio. Así que se dirigió hacia el animal que más confianza le daba: el cerdito.
- Hola Cerdito – le dijo la gallina. Quiero abrir un restaurante en la granja y he pensado que tal vez querrías ser mi socio.
- No sé – respondió el cerdito. ¿Y cuál sería el plato estrella del restaurante?
- ¡Qué te parece “huevos con bacon”! – exclamó la gallina.
A lo que rápidamente respondió el cerdito - No gracias. Creo que en este negocio tú solo estarías implicada en la producción de huevos, ¡¡pero yo tendría que estar comprometido!!."
 
 
La fábula deja perfectamente claras las diferencias entre el compromiso y la implicación… simplificando implicarse lo podemos asemejar a ”participar” o “ ser parte de algo”, un proyecto, un equipo, una compañía…
 
 
Comprometerse es ir más allá, hacer del proyecto, del equipo o de esa persona parte de tu vida, y vivirlo de esa manera, dándolo todo para conseguir los objetivos deseados y haciendo nuestros los éxitos y fracasos del mismo, aportando siempre lo mejor de ti en pos del bien común…
 
 
Desde luego, la base de la excelencia y la eficiencia es, sin duda, la capacidad de comprometerse. De modo que busca tu proyecto, tu idea o tu sueño… comprométete y crece como profesional y como persona.
 
 
Animo a todos, IMPULSA y al turrón!!!!

martes, 2 de febrero de 2016




“La gran epidemia de las etiquetas”
 

Hace tiempo que no escribía en el Blog… y la verdad es que no sé muy bien porque… no es que no haya temas sobre los que opinar, al contrario, pero lo cierto es que no he sentido la llamada para volver a escribir hasta hoy… es cierto que para mantener un blog debes tener muy claro lo que quieres transmitir y no postear sin ton ni son sobre cualquier cosa… y hoy he encontrado algo por lo que volver…

Hoy quiero dedicar mi post a la dañina costumbre humana de poner etiquetas al resto de personas… aunque parezca raro, tras los atentados de Paris, la situación del país, de las familias en España… a uno le da por pensar y he llegado a la conclusión de que gran parte de los problemas de nuestra sociedad se minimizarían si no aprendiéramos a poner etiquetas desde pequeños… esta costumbre esta culturalmente aceptada, dentro de nuestro ADN, comenzamos sin darnos cuenta, desde niños… hablamos del gordito, del trasto, del negrito, del pesado… lo hacemos desde casa, nuestros hijos lo ven, lo palpan, lo aprenden… nos ven hacerlo continuamente… y cuando crecen se hace aún peor, le ponen etiquetas a profesores, a novias, a amigos… por no decir nada de las opiniones políticas o sobre el futbol que juzgamos de adultos…

Y el problema no radica en ser agraciado con alguna de estas características (todos tenemos muchas cualidades por las que ser etiquetado) sino en que al marcar a alguien con una etiqueta estamos coartando nuestra libertad de pensamiento, ponemos puertas a un campo grande y verde que deberíamos explorar… y deformamos la visión que tenemos de la otra persona, adaptándola a la etiqueta… sinceramente no es justo para la otra persona, y si lo pensáis bien, tampoco es justo para nosotros mismos.

De modo que, por favor, tengamos un poco de sentido común, de altura de miras, y dejemos abrir nuestra mente a los demás… si no lo hacemos nunca sabremos lo que podemos encontrar…

Un abrazo a todos,

Y recordad, IMPULSA y al turrón!!!!